CONVENTO DE SAN LEANDRO
Se encuentra en la plaza de San
Ildefonso, este convento de la
Congregación de Madres Agustinas data de la época del Rey Pedro
I, 1369 a 1377, cuando les otorgó una serie de casas en su actual emplazamiento
para asentar su nuevo monasterio, anteriormente se encontraba a extramuros de
la ciudad, por la zona de Capuchinos, conocido cómo el Degolladero de Capuchinos, cercano a la Puerta de Córdoba. Su actual emplazamiento ocupa una de las manzanas de casas mas grandes entre los conventos sevillanos.
La entrada principal es una sencilla portada manierista abierta a la pequeña plaza de San Ildefonso dando paso a un pequeño patio a modo de compás con galerías sostenidas por pilares metálicos y por columnas. A este patio se abren el locutorio y el torno.
Desde aquí se llega al Claustro principal, cuenta con una doble galería, en la planta baja es de arcos peraltados y en la superior son arcos de medio punto sobre columnas de mármol y enmarcadas por alfices, A este claustro se abren el Refectorio, la Sala Capitular y la Iglesia que también tiene su entrada por la plaza de San Leandro.
Su Iglesia es la típica de los conventos, la nave es de las llamadas de cajón y cubierta de cañón con adornos de madera y yeserías encuadrados por finas molduras.
La entrada principal es una sencilla portada manierista abierta a la pequeña plaza de San Ildefonso dando paso a un pequeño patio a modo de compás con galerías sostenidas por pilares metálicos y por columnas. A este patio se abren el locutorio y el torno.
Su Iglesia es la típica de los conventos, la nave es de las llamadas de cajón y cubierta de cañón con adornos de madera y yeserías encuadrados por finas molduras.
La conformación del recinto es la
típica, el altar mayor en la cabecera y a los pies los dos coros, el alto y el
bajo, la fecha de su construcción es del siglo XVII y se le atribuye a Juan de
Oviedo, cuenta con apilastrados típicos de la época en sus muros laterales. La
dos portadas que dan acceso al coro bajo y la celosía de madera que separa la
clausura responden a este estilo clasicista.
El retablo mayor de 1725 es de grandes
dimensiones, realizado por Duque Cornejo y Fernández del Castillo en madera con
estípites, presidido por el Sagrado Corazón de Jesús y flanqueado por Santa
Bárbara y Santa Teresa, el segundo cuerpo lo preside San Leandro, destacan los
relieves de las calles laterales de Jerónimo Hernández, en el ático la
aparición de Cristo y la Virgen
a San Agustín y por encima el Padre Eterno.
A la izquierda del presbiterio un retablo
dedicado a Santa Rita en el que destacan sus estípites, los placados
ornamentales y las conchas procedentes todos ellos del desaparecido retablo de la Iglesia del Sagrario de
Jerónimo Balbás, en el banco una pintura con la Virgen entregando el
cíngulo a Santa Mónica. Frente a éste otro de Francisco de Ribas de 1650, el de
San Agustín de 1630, que aparece presidiéndolo, flanqueado por Santo Tomás de
Villanueva y San Nicolás de Tolentino.
Otros retablos de gran importancia
artística, todos ellos del XVII, los de los Santos Juanes, el Bautista a la
izquierda y el Evangelista, ambos son de Martínez Montañés de 1621.
En el
primero aparece sobre el relieve central del Santo su propia cabeza degollada y
mas arriba el Bautismo de Cristo, en las calles laterales se encuentran la Virgen y San José y en el
segundo cuerpo Santa Isabel y el profeta Zacarías. El retablo de San Juan
Evangelista está presidido por éste y flanqueado por Santiago el Mayor y
Santiago el Menor y por encima el relieve del martirio del Santo, si el retablo
es obra de Martínez Montañés de 1632, la imágenes son de Francisco de Ocampo
discípulo del maestro.
Otra de la joyas es el retablo barroco de mediados el XVIII, dedicado a la Virgen María y el Niño Jesús, ambas figuras son del siglo XIX mientra las restante figuras son de la misma época que el retablo, representando a San Antonio de Padua, San Fernando y en el ático Jesús Nazareno.
La clausura es el lugar en el que se guardan una rica colección de obras de arte, desde azulejos, esculturas, objetos de plata y pinturas.
Además atesoran lo mejor, el secreto de la receta de las conocidas Yemas de San Leandro, un dulce muy conocido y reconocido en Sevilla.
La clausura es el lugar en el que se guardan una rica colección de obras de arte, desde azulejos, esculturas, objetos de plata y pinturas.
Además atesoran lo mejor, el secreto de la receta de las conocidas Yemas de San Leandro, un dulce muy conocido y reconocido en Sevilla.
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