CONVENTO DE SAN JOSÉ – LAS TERESAS
Está situado en la calle Santa Teresa, 7,
este monasterio conocido popularmente por las Teresas, está regido por la Congregación de Carmelitas Descalzas. La fundación de este convento está
fechada a partir de 1586, pero antes ya
estuvieron en la calle Alfonso XII, después pasaron a la antigua calle Pajería,
la actual calle Zaragoza.
A esa zona se le conoce por la Casa de Santa Teresa, en la
que la Santa se
recreaba con la vista del río con los muchos galeones que iban o volvían de
las Indias, en cambio, el ambiente portuario y la cercanía al arenal no era el
más propicio para unas monjas, por lo que tras diez años deciden pasar al nuevo
y último emplazamiento, el actual convento de las Teresas, era un conjunto de
casas del banquero vizcaíno Antonio de Morga, arruinado por la quiebra de sus
negocios se las vendió a un comprador anónimo que finalmente se las donó a la Congregación en 1586,
año en el que se trasladaron a este lugar, en esta transacción intervino San
Juan de la Cruz.
La portada principal es manierista, adintelada y tejaroz. La iglesia del siglo XVII, es de planta
rectangularl de una sola nave y coro bajo. La
casa principal del banquero se conserva en su mayor parte en la clausura con
las transformaciones propias de adecuación, pero aún se ven las espléndidas
yeserías platerescas o los balaustres marmóreos en uno de los patios, azulejos
y alfarjes policromados, todo ello en una magnifica conjunción entre la
ornamentación mudéjar y la renacentista. Está formado en ambas plantas por arcos de medio punto sostenidos sobre columnas de mármol.
Esta clausura conserva una amplia
colección de obras de arte, cómo la
Virgen de la
Pera del último tercio del siglo XVI, una obra de Juan
Bautista Vázquez el Viejo, un San José y el Niño, atribuido a Pedro Roldán,
numerosas pinturas y esculturas de los siglos XVI y XVIII.
En la Sala del Relicario destaca un oratorio decorado
con cintas de yeso planas en su pequeña bóveda, un altar relicario del XVII con
tablas de Luís de Morales y la
Piedad en su centro. En la Sala la Recreación se exhiben una buena muestra
de pinturas del barroco y los restos de un retablo de Bernardo Simón de Pineda. En la entrada vemos la cruz que san Juan de la Cruz colocó en ese lugar.
Curiosamente hay una celda llamada de la Santa, aunque ella no vivió
jamás en este convento, en la que se pueden ver una serie de imágenes y
vitrinas entre las que destaca la
Virgen con el Niño, en barro policromado de 1699 y firmada
por la Roldana. Además
cuenta con una buena colección de objetos de orfebrería y bordados, entre ellos un cáliz, regalo del Cardenal Palafox.
A la izquierda se encuentra el de la Transverberación
de Santa Teresa, aunque hoy está presidido por la Inmaculada de Juan de
Mesa que antes presidía el retablo mayor. Es un retablo muy interesante, la
imagen central está dentro de una hornacina profunda enmarcada por columnas. Ultimamente delante de este retablo han colocado a la Santa en actitud de estar escribiendo sobre su mesa escritorio y ensimismada en sus pensamientos, está vestida con los hábitos de su época.
A continuación el retablo de la Encarnación de 1627 y realizado por Luís de Figueroa, está presidido por un una pintura en lienzo de Herrera el Viejo en la misma época.
En
el costado derecho se encuentra el retablo dedicado a Santa Teresita del Niño
Jesús, anteriormente estaba presidido por San Juan de la Cruz.
Saliendo hacia el
compás de entrada se encuentra el retablo dedicado a San Carlos Borromeo, del
que se muestra su busto escultórico enmarcado por doce tablas que describen
distintas escenas sobre su vida. A continuación se encuentra un retablo dedicado a la Inmaculada.
En la Sacristía se puede ver
toda una serie de objetos y reliquias de Santa Teresa de Jesús, destaca el
retrato de la Santa
de 1576, además del manuscrito de las Moradas, gran obra teresiana y otros
objetos relacionados de cierto valor, sobretodo sentimental.
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