Se
encuentra en la sevillana calle Pureza, 53.
Horario
de misas:
Lunes
a Viernes: 20:30
Sábado:
20:30
Domingo:
13:00
En
1759 la Hermandad de la Esperanza adquirió por la donación del gremio de
marineros, unos solares en la actual calle Pureza, antes calle Larga de Santa
Ana, donde existían dos casas correspondientes a una capellanía vacante de la
Iglesia de Santa Ana, para edificar su Capilla que terminarían de construir en
1815, año en el que la Hermandad toma posesión, en ella estuvieron hasta que en
1868 la Junta Revolucionaria se la enajena y la saca a subasta pública, siéndole
devuelta a la Corporación cofrade por un precio simbólico en 1939 por Jorge
Welton, propietario en ese momento, con la intermediación del sacerdote Juan Sebastián
Bandarán. En 1953 estando la Hermandad acogida en la Iglesia de San Jacinto decide
recuperar el edificio para el culto religioso a sus Sagrados Titulares y
acometen las obras necesarias, el arquitecto Aurelio Gómez Millán sería el
encargado de poner en marcha el proyecto, finalizando la obra en 1962 y tras
ser bendecida la Capilla retorna la cofradía en la mañana del Viernes Santo
tras hacer su estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral.
Mas
tarde se adquieren unas casas adyacentes y se decide la ampliación para dotarla
de dos nuevas naves, el proyecto lo llevaría a cabo el arquitecto José Ramón
Rodríguez Gautier. El resultado cuenta con los parabienes de todos y en abril
de 2010 recibe la bendición del Arzobispo de Sevilla. La nave resultante del
Evangelio, mantiene de la antigua vivienda las columnas que componían el patio,
afortunadamente estaban protegidas, dotándola de una nueva cúpula que le
proporcionaba una gran luminosidad.
El
resultado de su transformación apenas se nota en su fachada, manteniendo su
primitivo aspecto, aunque le han añadido por encima de su puerta principal una
hornacina con la Inmaculada Concepción en barro realizado por Antonio Illanes.
Su espadaña con tres huecos de campanas conocidas éstas como la de Nuestra Señora
de las Nieves, San José y San Francisco, cuenta con jarras de cerámica de
Triana y azucenas de bronce en sus extremos del orfebre Ramón León Peñuelas.
Tras
pasar su puerta principal, la vista se nos va a la Virgen de la Esperanza, pero
antes nos paramos para ver su artesonado neomudéjar y su preciosa lámpara de
cristal tallado, procedente del viejo Café Britz.
El
retablo mayor barroco de principios del siglo XVIII obra del tallista Francisco
María de Ceiba, procede del convento de la Merced de Osuna, consta de tres
calles separadas por estípites, banco y ático, está presidido por la Virgen de
la Esperanza en su camarín, una imagen de Juan de Astorga que refleja a la
mujer trianera, morena y la dulzura de su expresión, se encuentra
flanqueada por los santos mercedarios San Pedro Nolasco y San Ramón Nonato, en
el ático aparece en el centro el relieve del Padre Eterno y a ambos lados otros
dos santos mercedarios, San Pedro Pascual y San Pedro Armengol. En el banco se
encuentra el Sagrario con la imagen de Cristo Redentor.
En el
muro izquierdo del presbiterio se encuentra el Crucificado, obra de Algueró de
1.907, regalo de boda de la reina María Cristina a los infantes Carlos de
Borbón y Borbón y Luisa de Orleáns, muy vinculados con la Hermandad. En 1.963 fue
donado a la corporación por don José Sebastián y Bandarán, Capellán Real y Director
Espiritual de la Cofradía.
A los
pies sobre la puerta de entrada a la Capilla se encuentra el coro y en el
centro del muro vemos otro Crucificado, donado por un hermano de la Cofradía y
solicitando que se le conceda la advocación de Cristo de los Humildes y
Abandonados. Por la técnica y los materiales empleados se puede indicar que fue
tallado a finales del siglo XVI o principios del XVII.
En la
nave del Evangelio, se encuentra el retablo neobarroco tallado en madera
siguiendo el diseño de Guzmán Bejarano dedicado al Cristo de las Tres Caídas, una
imagen anónima posiblemente del primer tercio del siglo XVII. El retablo se
encuentra al natural, con la madera en blanco aún sin dorar.
En su
muro izquierdo aparece el retablo de la Virgen del Carmen ayudando a las Ánimas
del Purgatorio, pintado por Juan Antonio Rodríguez en 1.964. Aparece la Virgen
del Carmen sedente sosteniendo con su mano izquierda al Niño Jesús que se
yergue sobre la rodilla materna. El Niño aparece en actitud de bendecir con su
mano derecha y su mirada fija en el espectador al igual que la de su Madre. En
la parte inferior de la pintura las Ánimas del Purgatorio son ayudadas por los
ángeles y querubines completando la escena.
Al
otro lado, en la Nave de la Epístola se encuentra otra pintura de gran formato
que representa la Coronación de la Virgen por la Santísima Trinidad, sobre una
nube de ángeles y querubines, esta obra fue pintada por el mismo autor anterior.
Enfrente
se encuentra el retablo de San Juan, una imagen de Luís Álvarez Duarte de 1968,
este retablo, del siglo XVIII, tiene una historia particular, procede del
sevillano convento de San Antonio de Padua, fue tallado por un escultor
franciscano, fray Blas de Santamaría y dorado por Francisco Carreño de la Cruz.
En 1950 lo adquiere el conde de Gálvez para uso privado y termina en 1962
cediéndolo a la Hermandad por la intermediación de su Director Espiritual, don
José Sebastián y Bandarán, para que albergara la imagen de Nuestra Señora de la Esperanza, pero dadas sus reducidas dimensiones tomaron la decisión de que fuera el Altar
del Señor de las Tres Caídas el que lo ocupara, aunque con la ampliación de la
Capilla el Señor ocupa el lugar que le corresponde en la nave del Evangelio.
Actualmente
este retablo lo preside San Juan Evangelista, pasando las figuras de San Telmo
del siglo XVIII y San Antonio de Padua del XIX a ocupar los laterales del
retablo dedicado al Cristo de la Humildad y Paciencia, una imagen en madera
tallada y policromada de autor desconocido de 1700, que se encuentra en esta
misma nave y goza de una gran devoción entre los trianeros.
Antes
de irnos, una breve sinopsis de la historia de la Hermandad, es una Corporación
muy vinculada a los gremios que por aquel entonces existían en el barrio, en
1418 los ceramistas fundan en la parroquia de Santa Ana la Hermandad de Luz de
Nuestra Señora de la Esperanza, por otro lado los pescadores contaban con otra,
la de San Juan Evangelista, ambas se unieron en 1542 siendo aprobada
ésta fusión en 1595.
En
1608 se funda en el Convento de las Mínimas de Pagés del Corro la Hermandad de
las Tres Caídas de Cristo y Nuestra Señora de la Salud por los marineros que
seguían la ruta de las Indias, sumándose en 1616 a la Hermandad resultante de
la unión anterior. Finalmente la Hermandad del Santísimo Cristo de las Tres
Caídas y Nuestra Señora de la Esperanza se fusiona con la Sacramental de Santa
Ana en 1972. Es una Hermandad con la que toda Triana se siente muy identificada.
No hay comentarios :
Publicar un comentario