jueves, 24 de octubre de 2013

IGLESIA DE LA ANUNCIACIÓN


Está situada en la calle Laraña, nº 1 de Sevilla.
El horario de misas es:
Lunes a Viernes: 12:00 horas.
Sábado: 20:00 horas.
Domingo: 11:30 horas.

Perteneció a la Compañía de Jesús desde su fundación en 1565, siendo la Iglesia de su Casa Profesa en Sevilla, hasta que en 1767 se ven expulsados, posteriormente en 1771 la ocupa la Universidad de Sevilla por orden del Asistente Pablo de Olavide.
El edificio en un principio se construye siguiendo el diseño del jesuita Bartolomé de Bustamante, aunque posteriormente lo modificaría y lo realizaría hasta su finalización Hernán Ruiz II, arquitecto y maestro mayor de la Catedral.
El exterior presenta en sus antepechos y en la torre campanario así como en la linterna, aplicaciones de cerámica azul cobalto, la linterna tuvo que ser restaurada por el ingeniero holandés Sebastián Van der Borch al verse afectada por el terremoto de Lisboa de 1755. La cúpula cuenta con azulejos azules y blancos en trama ajedrezada. En la fachada que da a la plaza se encuentra un retablo cerámico del crucificado de la Hermandad de los Estudiantes, el Cristo de la Buena Muerte.
La fachada principal cuenta con una portada flanqueada por columnas jónicas de grandes dimensiones que soportan un entablamento con frontón triangular. Consta de dos cuerpos, el inferior con un gran arco de medio punto, flanqueado por dos hornacinas vacías, en el cuerpo superior se encuentra un relieve en el que se nota una cierta influencia italiana un tondo de la Virgen con el Niño, realizado por Juan Bautista Vázquez el Viejo entre 1570 y 1572, a ambos lados se encuentran dos esculturas del XVIII en sus hornacinas que representan al Arcángel  San Miguel y a San José con el Niño.
En su interior vemos toda su majestuosidad, consta de una sola nave de planta de cruz latina, un crucero con cúpula y linterna, a los pies y sobre la entrada vemos el coro sobre un gran arco escarzano. Conserva un importante conjunto de retablos, pinturas y esculturas.
En la cabecera aparece el Retablo mayor, en madera de borne de Flandes, una obra del jesuita Alonso Matías, datado entre 1604 y 1606, enmarca un buen número de pinturas, está compuesto por banco, cuerpo central de tres calles y ático.
El lienzo central, La Circuncisión, es una pintura de Juan de Roelas realizada en 1604, una obra maestra del barroco, a su derecha la Adoración de los pastores y en el magnífico tabernáculo aparece en la puerta el Niño Jesús con los atributos de Cristo Resucitado. En la calle izquierda la Adoración de los Reyes de Antonio Mohedano. De Roelas son también las pinturas del ático, en el centro la Anunciación y a ambos lados los Santos Juanes.
Por delante de esas calles laterales dos extraordinarias esculturas de Martínez Montañés, San Ignacio de Loyola de 1610 y San Francisco de Borja de 1624, ambas fueron esculpidas para ser vestidas con telas naturales y tienen una gran fuerza expresiva.
A la izquierda del crucero se encuentra el retablo dedicado a la Hermandad del Valle, con la imagen de la Virgen presidiéndolo, una bellísima imagen de Juan de Astorga de 1801, aunque no hay seguridad en que esto sea así, a la izquierda de la Virgen se encuentra la imagen del Cristo de la Coronación de Espinas, realizada por Agustín Perea en 1687, en el otro extremo Nuestro Padre Jesús Nazareno, una imagen de autor desconocido y fechada en el siglo XVII.
 A la derecha de este retablo se encuentra una escultura en madera policromada del siglo XVII del Niño Jesús, posiblemente de algún seguidor de los hermanos Ribas. El Niño aparece erguido y su pierna izquierda ligeramente adelantada. Con la mano derecha da la bendición y en la izquierda suele portar una Cruz. Se encuentra sobre una peana en la que entre nubes aparecen cabezas aladas de querubines.
En el otro lado del Crucero se encuentra el retablo dedicado a la Inmaculada, es un retablo dentro de otro retablo, la parte mas antigua, la que se encuentra dentro del arco, es de Juan Bautista Vázquez el Mozo realizada entre 1580 y 1584 y el resto pertenece al siglo XVII. La Inmaculada que lo preside, muy parecida a otra imagen similar que se encuentra en la Catedral, La Cieguecita, está atribuida al círculo montañesino, flanqueando esta imagen se encuentran Santa Justa y Santa Rufina y San Antón y San Roque.
En el cuerpo superior se encuentra el grupo escultórico de Santa Ana y la Virgen con el Niño, de finales del siglo XVI, a ambos lados se encuentran los Santos Juanes y San Sebastián y San Nicolás de Bari. 
 
En el añadido de los laterales se encuentran Santa Ana y San Francisco y San Joaquín y San Pedro. Por delante de este lateral derecho se encuentra una imagen a tamaño natural de la Virgen con el Niño. 
A la izquierda hay un grupo de sayones, figuras secundarias del paso del Stmo. Cristo de la Coronación de Espinas, todos ellos de Joaquín Perea. 
Siguiendo hacia los pies de la nave nos encontramos con el grupo de mujeres que acompaña al paso de Ntro. Jesús con la Cruz al hombro, todas ellas de Juan Bautista Petroni. La Verónica se representa de rodillas y el lienzo con la Faz del Señor.
A continuación se encuentra el retablo de San Juan Bautista, una extraordinaria obra de Martínez Montañés, refleja distintos pasajes de la vida del Santo realizados en altorrelieves. Las pinturas que aparecen enmarcando el retablo son de Juan de Uceda.
A los lados de este retablo se encuentran las imágenes de San Juan Goto y San Diego Kisai de autor desconocido del siglo XVII, realizadas ambas en madera policromada.. 
En el muro de enfrente se encuentra el que fue antiguo retablo de las reliquias realizado hacia finales del XVI y reformado en lo que hoy es en el siglo XIX, el retablo de pinturas de Nuestra Señora de Belén,. Entre ellas destaca la que ocupa el espacio central, la Virgen de la Leche, tabla pintada por el pintor flamenco Marcello Coffermans en 1560, el resto de pinturas son de la escuela sevillana de finales del XVI.
A ambos lados del retablo se encuentran dos esculturas de San Cosme y San Damián, realizadas en madera policromada, de autor desconocido, luciendo mucetas amarillas simbolizando la profesión que ejercían, ambos eran médicos.
Por último el Panteón de Sevillanos Ilustres que se encuentra en la cripta de la Iglesia, se construyó en la década de los setenta del pasado siglo por iniciativa del Director General de Bellas Artes, Florentino Pérez Embid, acomodando laudas y monumentos, algunos se encontraban en la propia Iglesia, se le dotó de mármoles que reflejaban la frialdad funeraria.
Lo preside un Crucificado sin policromar del siglo XVI, todos los enterramientos tienen un cierto valor histórico con nuestra ciudad, quizás el más visitado sea el de los hermanos Bécquer, Valeriano y Gustavo Adolfo, realizado en 1914 por Eduardo Muñoz, representa un ángel sobre una peana con decoración vegetal y una golondrina, sosteniendo el libro de Rimas en su mano izquierda mientras que en la derecha sostiene un escudo, en que aparece la inscripción “ En la cripta de este templo yacen las cenizas del poeta Gustavo Adolfo Bécquer por acuerdo e iniciativa de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras fue erigido este monumento a expensas del Excmo. Señor Marqués de Casa Dalp MCMXIV”.




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